Impresiones de una tradición ancestral a partir de las posibilidades artísticas que generan los medios digitales.
Casa Municipal de Cultura Raúl Otero Reiche
Hasta el 31 de Agosto
La constante experimentación y práctica que envuelven al artista SANDI, le ha conducido cada vez más a la búsqueda de nuevos elementos compositivos que motiven su creación artística. A partir de nuevos materiales, soportes, técnicas y expresiones. Se apropia de todo lo que le sirve a su alrededor, sin dejar de imprimar en sus piezas un estilo particular que resume las variadas fuentes de las cuales se ha ido nutriendo su arte, integrado en su nueva propuesta expositiva Ipad Art.
La apropiación de SANDI del Ipad convirtiéndolo no sólo en lienzo o papel para sus experimentos artísticos, y el empleo de las herramientas propias del sistema para llevar a cabo sus ideas; nos hacen pensar que estamos ante un nuevo instrumento que posibilita la creación, con un valor tan merecido como el de cualesquier otro tipo de expresión artística. Y, el que el arte digital sea una forma acaecida en los últimos lustros y se encuentre en una etapa de gestación, genera un universo de posibilidades para la innovación. Esto favorece al artista y entendemos que en la exploración de nuevos valores en la tecnología, es que ha podido concebir un corpus de subversivos contrastes y una gran explosión de signo y color que se convierten en categorías estéticas en una fusión de estilos que conectan con sus series anteriores.
La sinergia de elementos compositivos que se generan en las obras que constituyen el proyecto iPad Art, impactan más por el concepto que por la técnica misma. Pues, a pesar de la distancia en el tiempo que separa al artista de sus orígenes, en sus obras afloran elementos de su pasado histórico, los cuales se conjugan con las prácticas del presente, propiciando un arte, muy acorde con los lenguajes de vanguardia. SANDI ha sabido manejar las posibilidades que le ofrece el Ipad para trasmutar las experiencias que remite el Carnaval de Oruro, una de las celebraciones religioso-cultural más representativas del mundo, con más de 2000 años de antigüedad que por medio de la creatividad, la constancia y el rito, constituye un modelo de obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad.
La apropiación de SANDI del Ipad convirtiéndolo no sólo en lienzo o papel para sus experimentos artísticos, y el empleo de las herramientas propias del sistema para llevar a cabo sus ideas; nos hacen pensar que estamos ante un nuevo instrumento que posibilita la creación, con un valor tan merecido como el de cualesquier otro tipo de expresión artística. Y, el que el arte digital sea una forma acaecida en los últimos lustros y se encuentre en una etapa de gestación, genera un universo de posibilidades para la innovación. Esto favorece al artista y entendemos que en la exploración de nuevos valores en la tecnología, es que ha podido concebir un corpus de subversivos contrastes y una gran explosión de signo y color que se convierten en categorías estéticas en una fusión de estilos que conectan con sus series anteriores.
La sinergia de elementos compositivos que se generan en las obras que constituyen el proyecto iPad Art, impactan más por el concepto que por la técnica misma. Pues, a pesar de la distancia en el tiempo que separa al artista de sus orígenes, en sus obras afloran elementos de su pasado histórico, los cuales se conjugan con las prácticas del presente, propiciando un arte, muy acorde con los lenguajes de vanguardia. SANDI ha sabido manejar las posibilidades que le ofrece el Ipad para trasmutar las experiencias que remite el Carnaval de Oruro, una de las celebraciones religioso-cultural más representativas del mundo, con más de 2000 años de antigüedad que por medio de la creatividad, la constancia y el rito, constituye un modelo de obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad.
Es un hecho que el mito en la obra de SANDI se vuelve fantasía y adquiere forma a partir de lo artístico. Títulos como Antawara, Morenada, Suri Sicuri, Tobas, Tinkus, Diablada, Kullawada y Cholita Ahuatiri, podrían resultar extraños ante una persona que conoce poco o no mucho de la cultura andina. Sin embargo, en cada una de estas voces, se encuentra una riqueza tangible del patrimonio de un pueblo, como resultado de las condiciones de desarrollo propias de su momento histórico. De manera que en lo aborigen, lo africano y lo europeo, encontramos las fuentes de las que se nutre el artista para crear un arte enteramente original. Es un hecho que cada pieza constituye un sello arquetípico de una nueva tendencia en el arte como exigencia de un mundo totalmente globalizado.
Lilian Carrasco, Crítico y Curador de Arte, Santo Domingo, Republica Dominicana


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